enero 11, 2016

Duele...

Mucho tiempo que no escribía mi sentir... mis  pensamientos, incluso mi malestar.
Y hoy escribo descargando un poco del dolor que causa cuando, ya sea por malentendido, mal manejo o incluso orgullos mal enfocados... hay decisiones familiares que uno no se esperaba.

Es muy difícil el lograr proyectarse con un otro, formar familia, adecuar personalidades, cariños y descariños, ansiedades, miedos, esperanzas... etc.
Difícil  ceder ante uno mismo y abrirse a la vulnerabilidad del estar realmente con un otro.
Y este camino no siempre es comprendido por todos los que nos rodean.
Las relaciones no son ideales, pero bien es sabido que lo que pasa entre cuatro paredes nadie más lo sabe  ni tiene por qué saberlo. 
Y si, al final del día a día, una concluye que esto vale la pena... supongo que debe respetarte.  Cuando hay ciertas áreas de mi misma ya maduras, espero que quienes me quieren, sepan distinguir que  sabré dar un paso al lado cuando la situación amorosa, laboral, amistosa.. lo amerite. 
 Y por otro lado, tal como las parejas viven procesos, las familias también. Dejar que cada quien haga su nido es parte del ciclo vital de cada familia. 
Pero poner trabas a eso, por miedos, celos,aprensiones o lo que sea... duele.. y mucho...
Se sienten rotas las alas, pero no se deja de volar por eso. Cueste lo que cueste. 

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